Un susurro de paz

Cierro los ojos
y quisiera quedarme allí a vivir
lejos de toda preocupación
aislada en ese lugar de paz.

Ir a un playa lejana
sola conmigo misma
y volver menos rota
más entera que nunca.

La (no) despedida

Un adiós camuflado entre letras
tus recuerdos reposando bajo la almohada
nuestras fotos cogiendo polvo.

Mirarte y ya no verme en tus ojos
no reconocerte
y no reconocerme en ti.

Promesas que se hacen añicos
que por no verse cumplidas
se vuelven inviernos.

Nuestro lugar ya no verá la luz del sol,
he enterrado allí toda la culpa
y es el cielo quien ahora llora por mi.

Yo te dije que desde la luna
siempre guardaría una rosa para ti
pero la rosa se marchita cada segundo que pasa.

La niña del espejo

No siento este cuerpo como mío;
como si de un trasplante se tratara,
este me rechaza constantemente.

No me reconozco en mis letras
tampoco en mis fotos
ni en los ojos que antes me miraban.

No es que no sepa quién soy
es que a estas alturas siento ser nada;
la nada más absoluta.

Rugidos

Letras atascadas en mi garganta
desordenadas inician guerras entre ellas
libran batallas en una página en blanco
no hay paz ni tregua que valga.

Me atasco en mis mediocres poemas
y tengo gastadas todas las metáforas.

Salvavidas roto

Tú que fuiste salvavidas
dejaste que lo nuestro se ahogara,
yo también me ahogué,
pero tú parecías ilesa.

El agua inundó mis pulmones
y no podía respirar,
yo me seguía hundiendo
pero tú ya no estabas.

Declaración de amor propio


A ratos me reconozco en el espejo,
me miro a los ojos
y me digo que en el fondo
no lo estoy haciendo tan mal.
Luego me sorprendo acariciando mis complejos,
llenando mis vacíos de rosas
y dándome espacio para crecer.

Me quiero, pero no me encuentro


Estuve rota, muy rota
hice de mis lágrimas océano
y acabé sumergida
sin encontrar la superficie,
sin salida.

Me enredé con mis complejos,
me hacían la zancadilla
y de tanto tropezar
me acostumbré a la caída,
ya no dolía tanto.

Léeme por dentro


Escribo para recomponerme, para ordenarme por dentro y para expresarme a mi misma. Cuando no encuentras la manera de decir en voz alta todo lo que quieres, te refugias en el arte para así hallar una manera de mostrarte al mundo y también mostrarle que se esconde bajo tu piel.